La tecnología, para enfrentar el cambio climático


Vivimos en un mundo difícil y en desarrollo de cambio acelerado. Se estima que el crecimiento de la población y el aumento de la urbanización conlleven una mayor demanda de todo tipo de recursos como energía, agua o comida.

En el transcurso del siglo XX, el aumento de población en todo el mundo (1.000 millones más cada 20 años) implicaba un uso extensivo e incremental de los recursos que éste nos daba, habiendo una relación directa entre la mejora del bienestar (uso del agua, cultivo de alimentos, producción y consumo de energía) y las emisiones de gases de efecto invernadero.

Para el 2050 seremos 2.000 millones de habitantes más en el planeta. Los cambios científicos y sociales posiblemente mejorarán la eficiencia en el uso de los recursos y el incremento del bienestar podrá hacerse con un uso menos intensivo de energía, agua o alimentos. En el año 2050 la población global, además de crecer habrá envejecido, la gente estará mucho más interconectada y vivirá en su mayoría en las zonas urbanas.

Como consecuencia de esto, los formatos de uso de bienes y servicios pasarán a ser de colaboración, potenciando la mejora en el uso eficiente de prácticamente todo tipo de recursos.

El factor esencial para que todo esto funcione es la tecnología, el desarrollo y aplicación de nuevas soluciones científicas. Tecnología que nos permita ser más eficientes en la investigación y transformación de recursos energéticos, para brindar mayor bienestar a las personas y sin aumentar las emisiones de CO2, y manteniendo altos estándares de calidad del aire en las ciudades.

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