Claves para que el hombre supere a la robótica e Inteligencia Artificial en la revolución 4.0

Javier Borda Elejabarrieta, autor de «Hombre y Tecnología: 4.0 y más», analiza en su libro lo que nos espera en la Cuarta Revolución Industrial, en la que el ser humano tiene un nuevo papel a adoptar con urgencia si no quiere ser superado por las máquinas inteligentes.

Leer «Hombre y Tecnología: 4.0 y más» da un poco de miedo. O quizás, no. Mejor dicho, debería ser una lectura obligada para estar preparados para la que se nos viene encima. A lo largo de más de 180 páginas, Javier Borda Elejabarrieta invita al lector a reflexionar sobre los nuevos retos a los que se enfrenta la industria en esta nueva revolución 4.0 desde distintas perspectivas: estrategias, modelos de negocio, matemáticas, inteligencia artificial, tecnología, ecología, sostenibilidad, personas y mantenimiento.

Justo en un momento en el que la industria vuelve a crecer, en el que se están adoptando medidas para aumentar su relevancia en la economía española, en el que se está impulsando la industria 4.0 para potenciar la competitividad del sector y en el que se encuentran en el centro del debate público los efectos de la automatización y de la introducción de los robots en las fábricas, en este libro, el profesor Borda anima a potenciar el placer por el conocimiento tecnológico en las diferentes disciplinas que permitirán entender y trabajar con las máquinas como vía de diferenciación.

¿Estamos preparados para la Cuarta Revolución Industrial?

No, estamos desorientados. Pensamos que tecnología son las TICs y la Inteligencia Artificial, y estas ayudan de forma empírica. Pero el camino para que el Hombre predomine sobre la robótica es el camino Ciencia, en el que se conocen, dominan y aplican explícitamente en productos y procesos las ecuaciones físico-matemáticas que rigen su funcionalidad. Y se conocen -porque se explican y se hacen comprender con la práctica diaria- a nivel de operadores y técnicos de diseño intermedio.

La única manera de superar a la robótica e Inteligencia Artificial es tener «super-hombres» formados en las leyes de la naturaleza, y que sean capaces de divertirse y motivarse con su aplicación. A nosotros, ingenieros y directivos, nos toca ayudar a forjar este nuevo nivel de hombre.

¿En qué va a consistir esa revolución teniendo en cuenta que la mayoría de la población ni se lo cree?

Depende. Si hacemos los deberes que acabo de comentar (algo a sincronizar orgánicamente entre Familia-Universidad-Empresas y España) la revolución será una nueva forma de pensamiento en un Hombre transformado. De lo contrario, la revolución será la marginación de la vida activa y decisiones trascendentes de casi toda la Sociedad. Y otra cosa vital es que se le dé un sentido emotivo y diario a la Misión-Visión y Valores de las Empresas, catapultando su bien hacer a algo altruista y pragmático que es su Valor Añadido Tecnológico y la contribución que éste proporciona al desarrollo de España.

Asegura en su libro que le entra vértigo cuando mira alrededor y ve todo lo que queda. ¿Por qué?

Porque veo que la formación desde la Escuela a la Universidad, incluidas las carreras técnicas superiores (con la excepción de algunas que «guardan las esencias»), se ha convertido en un «coladero». Bajar el nivel no es la solución, lo que hay que hacer es subir el nivel de los docentes, ni tampoco enseñarles TICs desde críos en lugar de la Física y Matemáticas profundas que los robots sí van a llegar a manejar. Y porque veo a los gobiernos desgastándose en luchar con unas regionalidades centrífugas. Y porque no veo ningún movimiento coherente y organizado que tenga punta de cambiar esto; por ignorancia, falta de visión, o comodidad, me da lo mismo.

Sobre robots, fábricas y empleos: apuesta por una combinación casi perfecta de cómo se debe integrar en la empresa el factor humano y robótico/tecnológico. ¿Es realmente posible la convivencia entre personas y robots? En general, la sociedad teme a los robots porque nos van a sustituir

La armonía puede ser perfecta si se mantienen las distancias. ¿Por qué hacer coches (ellos) igual que motos (nosotros), que son más emocionantes, libres, divertidas y motivadoras? Es una tontería hacerlas parecidas físicamente, lo que sí es bueno es que «se les vean las tripas» para así ver la tecnología electromecánica y aprender. Y divertirme con el argot burdo que posean. Sí es, en cambio, importante dotarles de gran versatilidad, precisión y fuerza en su fisonomía, y de un razonamiento más elemental, pero preciso en lo repetitivo.

Pero si, por el contrario, no hacemos los deberes, la tendencia de los fabricantes de robots a «clonarnos», será imparable.

¿Qué papel desempeñan las administraciones en todo ello?

Ninguno ingenuo, como poner barreras fiscales a su uso y demás acciones reactivas. Todo el papel del mundo en articular orgánicamente una revolución.

Sobre la fábrica del futuro, asegura que «Nuestra industria necesita cambios decisivos para competir con países que tienen más ciencia y tecnología que nosotros. Si queremos tener futuro, el cambio debe producirse desde cada fábrica». ¿A qué cambios se refiere?

A que aprovechemos nuestro carácter latino, algo desordenado e innovador, para que con ayuda del enfoque correcto que he comentado antes, seamos capaces de «industrializar la artesanía» en cada producto, fabrique lo que fabrique. Series ultracortas o unitarias y personalizadas de alto contenido tecnológico, servidas con plazos muy pequeños, y una funcionalidad y fiabilidad extremas. Desde piezas de aeronaves, buques o automóviles hasta productos de alimentación, farmacia o arte.

Por último, ¿tenemos las personas algo que temer con respecto a lo que nos espera?

Nada si hacemos lo que he dicho. Y todo si no lo hacemos. Al principio no se notará más que en algo del nivel técnico y cuantitativo del empleo, pero de repente, su sinergia funcionará, creando una situación difícil de revertir.

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